Ruta Dénia Ibiza Formentera

FICHA DE LA RUTA

Tipo de navegación:
Distancia en millas: 145 nmi.
Duración de la ruta: 3 días
Grado de dificultad: Media


Puerto base: Puerto Deportivo Marina de Dénia
Finaliza en puerto base: Sí


Ciudades: ,
Costas: , , ,
Países:
Océano / Mar:


Carta Náutica / Mapa

Localización - Google Map

Descripción de la ruta náutica
Día 1: Dénia – Ibiza
 
Después de una jugosa paella partimos del Puerto Deportivo Marina de Dénia el jueves 2 de junio a las una de la madrugada con rumbo 90º con destino a Ibiza. La noche era oscura y nos enfrentamos a una borrasca “inversa”, dado que en vez de seguir su curso hacia el este, ésta recorría un círculo inverso desde el norte de Italia hasta las Islas Baleares, un fenómeno no habitual. El viento era intenso y hubo bastantes rachas de lluvia. Tuvimos una noche bastante movida con guardias duras con olas de 2 metros aproximadamente.
 
A las 9 de la mañana ya estabamos divisando el islote de Es Vedrà, por lo que nos quedaba poco para llegar al Puerto Deportivo Marina de Botafoch, que lo hicimos sobre las 11:00 h. Pasamos el día en Ibiza, fuimos de compras, de copas por la noche y nos recompusimos de la noche anterior.
 
Día 2: Ibiza – Formentera
 
Después del desayuno realizamos una corta travesía, desde el Puerto de Ibiza en dirección a la Isla de Formentera para fondear en el Puerto de Espalmador y luego acercarnos a la playa de ses Illetes donde nos bañamos, comimos, dormimos una buena siesta. La playa es de espectacular arena blanca y el agua turquesa. En ella pudimos dar un paseo por las pozas donde los famosos baños de barro.
 
Por la tarde estuvimos navegando por la zona haciendo bordos antes de entrar en el Puerto Deportivo Marina de Formentera. Otros tripulantes sin embargo estuvieron haciendo un bautismo de submarinismo. En Formentera dimos una vuelta por la isla, cenamos y nos preparamos para zarpar por la noche de regreso a Dénia.
 
Día 3: Formentera – Dénia
 
Al contrario que la ida, la mar durante el regreso estaba tranquila, sin apenas viento, por lo que fuimos todo el tiempo a motor. El amanecer como en otras ocasiones fue impresionante, ofreciendo una paisaje de luces rojizas que se reflejaban en la superficie de una mar plana de tonos azulados y grisáceos. La visibilidad era reducida por la neblina que había. Las guardias de regreso fueron duras por el frío, la humedad intensa y el ruido constante del motor. Al medio día ya divisábamos el Cabo de San Antonio y Dénia.
Coautores:
surcando

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