Cadaqués

FICHA DEL PUNTO DE INTERÉS

Latitud: 42º 17´N
Longitud: 03º 16' E


Clasificación: Cultura
Situación: Tierra


Ciudades:
Costas:
Países:
Océano / Mar:


Carta Náutica / Mapa

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Descripción del punto de interés

Cadaqués, situado en la parte oriental de la península del Cabo de Creus, es un pueblo de la provincia de Gerona (Cataluña, España). Su casco histórico, presidido por la iglesia de Santa María, se configura en un entramado de estrechas calles empedradas y casas blancas que se encuentra al fondo de su bahía, en medio de un litoral rocoso continuación de las escarpadas sierras que cruzan la comarca del Alto Ampurdán.

Aislado por la montaña del Puig de Paní y el Puig de Bufadors del resto del Ampurdán, el pueblo vivió de cara al mar y prácticamente separado, por tierra, del resto de la comarca, hasta finales del siglo XIX.

Tradicionalmente dedicado a la pesca, el aislamiento  habitual de Cadaqués llegó incluso a hacer que el catalán fuera diferente al hablado en el resto de la región. Desde principios del siglo XX, fue ese mismo aislamiento el que atrajo a artistas y turistas, que se fueron diseminando entre las diferentes zonas de más fácil acceso, evitando sus parajes más recónditos y conservando el urbanismo original del núcleo de la población.

  

La zona cuenta con importantes restos arqueológicos de miles de años de antigüedad. La condición de puerto natural de la Bahía de Cadaqués hizo que ésta fuera ya utilizada como refugio de sus barcos por griegos y romanos, estableciéndose finalmente en la comarca y enriqueciendo cultural y tecnológicamente al pueblo íbero originario.

La población ya es citada en un documento anterior al año 814 que narra el naufragio de las reliquias de los santos Abdón y Senén que fueron salvadas por los vecinos del pueblo. Se conservan otros documentos, como el de la donación en el año 974 y la compraventa en el año 1030 que hicieron los condes de Ampurias al monasterio de San Pedro de Rodas y que comprendía las tierras del Cabo de Creus. Este último pone de relieve la existencia de pescaderías, pescadores, viñas, puertos, calas y playas en el municipio.

La construcción de la muralla del pueblo tiene su origen en estos ataques, dada la vulnerabilidad de Cadaqués a incursiones marinas, incrementada por su ya citado aislamiento geográfico. Sólo se conserva un antiguo baluarte que formaba parte de la muralla y está integrado en el ayuntamiento. Un documento del año 1444 narra cómo varias galeras musulmanas atacaron el pueblo y lo incendiaron. No fue el primer ni el último ataque sufrido a manos de piratas argelinos y turcos o corsarios genoveses. La antigua iglesia fue destruida por el pirata turco Barbarroja, que asaltó el pueblo el año 1543. Era frecuente que, durante los ataques, un gran número de vecinos fuera capturado por los musulmanes. Dicho motivo hizo que sus marineros salieran a hacer frente a los invasores con frecuencia, creciendo la fama de los cadaqueses como buenos marineros. Ya en el siglo XIII, el rey Jaime I reconquistó Mallorca a los sarracenos con la ayuda de los ampurdaneses.

   

El crecimiento de la población y la necesidad de organizar el sistema de pesca obligaron a se realizar un tratado conocido como las ordenaciones de la pesquera de Cadaqués que abarcaba los siglos XVI y XVIII. Estas ordenaciones establecían unas normas que repartían las calas y la forma de trabajar colectivamente, con el objetivo de favorecer a la comunidad. Un consejo, formado por un gran número de vecinos, se reunía periódicamente para resolver los temas que la afectaban.

Con el paso del tiempo, el mar Mediterráneo fue haciéndose más seguro, lo que permitió que el pueblo fuese creciendo dando paso a la industria, al comercio y a la rutas de ultramar. A lo largo del siglo XIX surgieron numerosas fábricas dedicadas a productos alimentarios y material auxiliar relacionado (anchoas, atún, aceite de oliva, aguardiente, gaseosa, vinagre, pastas, etc.)

Durante el siglo XX, especialmente en su segunda mitad, la tranquilidad y belleza del pueblo atrajeron a un gran número de artistas, que visitaron o fijaron su residencia veraniega en Cadaqués. Eugenio D’Ors, Salvador Dalí, cuya familia tenía su residencia veraniega allí desde el siglo XIX, Marcel Duchamp, Pablo Picasso, Joan Miró, Richard Hamilton, Max Ernst, Magritte, Paul Eluard y su esposa Gala, Josep Pla o Luis Buñuel son varios de los  personajes que pasaron o se establecieron en el municipio.

A partir de los años sesenta, el fenómeno del turismo hizo que Cadaqués abandonara casi definitivamente los cultivos y la pesca para atender a los nuevos visitantes que recibía.

   

El casco histórico de Cadaqués, perfectamente delimitado, está compuesto por un entramado de calles peatonales, estrechas e irregulares con un ancho medio de entre tres y cuatro metros. El pavimentado de dichas calles está realizado con piedra del lugar, sin labrar, de un tono oscuro que caracteriza la zona. La edificaciones, casi en su totalidad de color blanco, suelen contar con tres plantas (baja + 2) y están construidas mediante un sistema estructural de muros de carga de mampuesto y forjados de madera. Las cubiertas tradicionales son a dos aguas y con teja árabe. Las bajantes de pluviales, exteriores en fachada, son de elementos cerámicos, algunas veces vidriados en verde. En las calles más comerciales, las plantas bajas pueden estar ocupadas por pequeños comercios (objetos de arte, ropa, etc) y/o restaurantes de diversas categorías. 

La zona más alta del casco histórico está ocupada por la Iglesia de Santa María, templo de una sola y amplia nave con capillas laterales iniciado a mediados del siglo XVI y que es, en su mayor parte, de estilo gótico tardío. La parte de la nave más cercana al frontis es del siglo XVII (1634-1640) y la llamada Capella Fonda es de los siglos XVII-XIX. En el frontis hay una puerta de arco de punto redondo y un rosetón. 

En el interior de la iglesia hay un espléndido retablo barroco de 23 m de altura dedicado a la Virgen de la Esperanza, de la escuela de Vic. La obra fue diseñada por Jacint Moretó y realizada por los escultores Pau Costa y Joan Torres. La decoración interior de la iglesia se completa con 9 retablos más de madera dorada y de tamaño inferior. El órgano de la iglesia fue realizado por Josep Boscà entre el 1689 y el año 1691 y está considerado como uno de los más antiguos de Cataluña.

   

Otros edificios de importancia en Cadaqués son:

Casa de Don Octavio Serinyana o Casa Blaua. Riba des Poal, s/n. Modernista, principios siglo XX (1913-15) Arquitecto, Salvador Sellés y Baró.

Escuela pública Caritat Serinyana. Calle Sol de l’Engirol. Modernista, 1915.

Casa Federico y Víctor Rahola. Plaza Frederic Rahola, 6. Modernista.

Torre del Colom. Avenida Víctor Rahola. Casa de estilo modernista de principios del siglo XX. El castillo o torre fue destruido durante la Guerra “dels Segadors”. Más tarde se construyó un molino de trigo que desapareció. Cuando Gabriel Colom compró la finca “el Castell”, ésta perdió el nombre antiguo para denominarse la torre o castillo del Colom.

Santuario de San Baldirio. Situado entre Cadaqués y la cala de Portlligat, junto al cementerio actual. Barroco, 1702. Antiguamente dedicado a los santos Abdón y Senén.

Oratorio San Pío V. Santuario coronado por cúpula y cruz latina. Construido por los habitantes del pueblo para homenajear al Papa Pío V por la derrota de los piratas turcos en la batalla de Lepanto, el año 1571. 

Faro de Cala Nans. Edificio de dimensiones reducidas con forma de torre cilíndrica y blanca. Situado en el límite sur del puerto de Cadaqués, entró en servicio el año 1864. Actualmente sigue en funcionamiento. El faro tiene un pequeño embarcadero.

Torre de las “Creus”. Antigua torre de vigilancia, de estructura cuadrada. Probablemente edificada durante el siglo XVII, fue destruida y reconstruida en épocas posteriores. Actualmente en ruinas.

   

 

Algunas breves características: hago buenos amigos en el mar. Soy perfectamente capaz de hacer naufragar un barco yo solo. No me mareo ni con mar de fondo (no como algunos lobos de mar que pasan a color verde en cuanto que el barco se mueve un poco) ,debido a ésto último soy un buen pinche de cocina: preparo la comida, la sirvo, la subo, la recojo, la bajo y friego los platos divinamente, dejándolo todo inmaculadamente limpio. No sé contar chistes, pero me río con todos los que me cuentan aunque no tengan la más mínima gracia. Vamos, el acompañante perfecto de cualquier travesía. Y si bajamos del barco, hago de guía si hay algún monumento cercano.

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