Importancia de la Coordinación en la Maniobra de Desatraque

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Vamos a describir un incidente ocurrido en el Puerto de Rosas como consecuencia de un fallo de coordinación en la maniobra de desatraque. La situación inicial es de un barco atracado de proa al muelle con un viento fuerte de tramuntana, de unos 25-30 nudos, procedente del muelle y sin barcos en ambas bandas, tal y como se observa en la figura. En este caso, lo que hay que hacer para desatracar una vez encendido el motor es liberar primero las amarras de sotavento, es decir, las de popa, e inmediatamente las de barlovento, osea, las de proa, y salir marcha atrás sin ningún problema.

Sin embargo, lo que ocurrió es que el patrón antes de comenzar a desanudar las amarras de popa, indicó al tripulante de proa ¡preparados para soltar amarras!, y empezó a deshacer el nudo de la cornamusa de popa, para luego dar la orden definitiva. Pero el tripulante entendió ¡……soltar amarras!, y las soltó sin esperar a las de popa, provocando que el viento fuerte pegara sobre la amura de estribor haciendo pivotar el barco hasta situarlo paralelo al muelle en muy pocos segundos.

Cuando el patrón levantó la mirada ya era demasiado tarde. La reacción inmediata fue dar marcha atrás para intentar alejar la hélice de la amarra de babor y al sentir un ruido anómalo procedente de la hélice, paró el motor inmediatamente. El barco permaneció cruzado en el muelle al no tener ninguno al lado que le impidiese mantener la proa en el lugar inicial, y sujeto únicamente por las amarras de popa, que quedaron bastante tensas como resultado de esta maniobra anómala.

Los marineros del puerto acudieron rápidamente para ayudar al patrón a resolver el desaguisado. Amarraron de nuevo al muelle y un buzo se sumergió para revisar qué había ocurrido con la hélice. Después de un momento de expectación mientras se esperaba a la salida del buzo, finalmente apareció con la amarra en su mano, enlazada de una forma curiosa (ver fotografía), producida por el contacto de la misma con la hélice. Al desenredarse se pudo observar que la amarra quedó indemne, de hecho se dejó operativa en la dársena.

¿Qué habría ocurrido si hubiera habido barcos atracados a ambos lados o en la banda de babor?

Pues probablemente nada, ya que al patrón le habría dado tiempo al soltar las amarras de popa al no cruzarse el barco, y luego habría sacado el barco marcha atrás con la ayuda de la tripulación, que defendería la amura de babor del supuesto barco atracado a babor.

¿Qué habría ocurrido si el viento no hubiera sido tan fuerte y en las mismas condiciones?

Pues lo mismo que antes, probablemente al patrón le habría dado tiempo a soltar las amarras de popa antes del cruce completo del barco, aunque habría tenido que deshacer los nudos muy rápido.

En conclusión, cuando el patrón dé las instrucciones a la tripulación debe asegurarse que se han comprendido correctamente, y así se evitarán sustos como el descrito en este artículo.

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Coautores:

Algunas breves características: hago buenos amigos en el mar. Soy perfectamente capaz de hacer naufragar un barco yo solo. No me mareo ni con mar de fondo (no como algunos lobos de mar que pasan a color verde en cuanto que el barco se mueve un poco) ,debido a ésto último soy un buen pinche de cocina: preparo la comida, la sirvo, la subo, la recojo, la bajo y friego los platos divinamente, dejándolo todo inmaculadamente limpio. No sé contar chistes, pero me río con todos los que me cuentan aunque no tengan la más mínima gracia. Vamos, el acompañante perfecto de cualquier travesía. Y si bajamos del barco, hago de guía si hay algún monumento cercano.

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