CURSO DE INICIACIÓN A LA VELA LIGERA

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El presente manual contiene la información teórica necesaria para el manejo de una embarcación de vela ligera destinada a una navegación familiar o de recreo. Recomendamos comenzar con un barco sencillo, tanto en el diseño del casco como en el del aparejado. La forma del casco debe conferirle estabilidad y la superficie vélica no debe ser excesiva. Para la adquisición de las habilidades prácticas se aconseja que, al menos las primeras horas, se acompañe de un instructor o un amigo ya experimentado. Después el progreso es sólo una cuestión de práctica.

íNDICE

Capítulo 1: Nuestra embarcación a vela
Capítulo 2: Rumbo. Posiciones relativas al viento
Capítulo 3: Control de la embarcación
  • Dirigir la embarcación
  • Reglaje de las velas
  • Fuerza de empuje, abatimiento, escora y deriva
  • Maniobras
  • Equilibrio
  • Cuadro resumen
Capítulo 4: Situaciones frecuentes
  • Problemas para identificar los rumbos
  • Cómo evitar quedar proa al viento
  • Mi barco no avanza o avanza muy lentamente
  • Al virar por avante no consigo que el barco gire
  • ¿Cuándo debo virar por avante y cuándo en redondo?
Capítulo 5: Seguridad
Capítulo 6: Medio Ambiente

 

CAPÍTULO 1. NUESTRA EMBARCACIÓN DE VELA

Casco: cuerpo de la embarcación
Mástil: percha que sirve para izar las velas. Se sujeta mediante el uso de cabos metálicos dirigidos a los costados (obenques) y a la proa (estay)
Vela Mayor: vela principal que se iza y enverga en el mástil y la botavara.
Foque: vela que se iza a proa, en el estay.
Botavara: percha colocada horizontalmente que sujeta la vela mayor.
Timón: pieza externa que movida en torno a su eje permite gobernar la embarcación.
Orza: plancha que, colocada en el eje del barco, sobresale por debajo del casco y sirve para contrarrestar el abatimiento y la deriva.
Escotas: son los cabos utilizados para manejar y orientar las velas.
Drizas: son los cabos utilizados para izar y arriar las velas.
Proa y Popa: parte delantera y trasera de la embarcación respectivamente.
Costados de Estribor y Babor: observando desde la popa a la proa, lados derecho e izquierdo de la embarcación.
Amura, través y aleta: parte delantera, central y posterior respectivamente.

       

 
     
Las partes de una vela triangular son:
 
Gratil: lado anterior de la vela por el que ésta se sujeta al mástil o al estay.
Baluma: lado posterior de la vela. Suele incluir unas tablillas llamadas sables para dar una forma correcta a la vela.
Pujamen: lado inferior de la vela. En la vela mayor este borde se afirma a la botavara.
Puños: cada uno de los vértices o esquinas de la vela
Puño de driza es el vértice superior, donde se afirma la driza.
Puño de amura el inferior, que se encuentra orientado hacia la amura del barco.
Puño de escota el de más a popa, donde suele afirmarse la escota.

IMPORTANTE

Todo a bordo tiene un nombre concreto. Algunos están reflejados en las imágenes y texto mostrados aquí, pero aún hay muchos más. No es necesario aprenderlos todos pero sí es importante familiarizarnos con los de aquellos elementos de la embarcación fundamentales para el control del barco: mástil, botavara, vela mayor, foque, drizas, escotas, timón y orza.

CAPÍTULO 2. RUMBO. POSICIONES RELATIVAS AL VIENTO

El RUMBO es la dirección en la que navegamos. En vela ligera lo habitual es medir el rumbo en relación a la dirección del viento, de modo que podemos definir el rumbo como el ángulo que forma la línea longitudinal del barco (línea de crujía) con la dirección del viento real.

Llamamos Barlovento a la dirección desde donde sopla el viento y Sotavento a la dirección hacia la que se dirige. Los rumbos en los que nuestra embarcación se dirige a barlovento forman ángulos cerrados y reciben el nombre de rumbos cerrados. Aquellos en los que se dirige hacia sotavento forman ángulos más abiertos y se conocen como rumbos abiertos. Algunos de estos rumbos tienen a su vez nombres concretos.

PROA AL VIENTO: Un barco puede navegar a vela en cualquier dirección excepto en la que supone dirigir la proa al viento en un ángulo inferior a 45º.
CEÑIDA: Se dice que un barco ciñe cuando navega recibiendo el viento por la amura, a 45º aproximadamente respecto de la dirección del viento. Navegando en sucesivas ceñidas en forma de zig-zag podemos realizar un recorrido contra el viento.
TRAVÉS: Un barco navega de través cuando recibe el viento por el través, formando un ángulo de 90º respecto a la dirección del viento.
LARGO: Navegamos al largo cuando se recibe el viento por la aleta, a aproximadamente 135º.
EMPOPADA: Un barco navega de popa o de empopada cuando recibimos el viento por la popa, a unos 180º.

Nótese la curiosa posición de las velas. Al quedar el Foque tapado por la Mayor debe aquel ir al lado opuesto.

Los términos amurado a estribor y amurado a babor hacen referencia al costado de nuestro barco por el que recibimos el viento.

“Cuando los buques de vela se aproximen uno al otro con riesgo de abordaje, uno de ellos se mantendrá apartado de la derrota del otro en la forma siguiente:
 
1. Cuando cada uno de ellos reciba el viento por bandas contrarias, el que lo reciba por babor se mantendrá apartado de la derrota del otro (figura 1).
2. Cuando ambos reciban el viento por la misma banda, el buque que está a barlovento se mantendrá apartado del buque que está a sotavento (figura 2)
3. Si un buque que recibe el viento por babor avista a otro buque por barlovento y no puede determinar con certeza si el otro buque recibe el viento por estribor o babor, se mantendrá apartado de la derrota de otro.
 
A efectos de esta regla se considerará banda de barlovento la contraria a la que se lleve cazada la vela mayor.” Reglamento para prevenir los abordajes en el mar:

CAPÍTULO 3. CONTROL DE LA EMBARCACIÓN

Para gobernar una embarcación la tripulación debe trabajar en equipo: El patrón dirige la embarcación mediante el manejo del timón e irá sentado siempre a barlovento, cerca del timón y frente a la vela mayor. El resto de tripulantes a su vez debe encargarse de mantener la embarcación equilibrada, del manejo de las escotas, de la orza y de señalar al patrón cualquier cosa que no haya notado.

Dirigir la embarcación

La dirección se controla con el manejo del timón. Estas son las partes del timón clásico:

El barco gira siempre al lado opuesto hacia el que llevemos la caña del timón. Si movemos la caña hacia la derecha el barco girará a la izquierda. En relación al viento, si llevamos la caña a barlovento el barco gira a sotavento y si llevamos la caña a sotavento girará a barlovento. Estas dos maniobras se conocen con el nombre de Orzar y Arribar.

ORZAR (fig. 2 y 3): orzar es alterar el rumbo cerrándose al viento, por ejemplo del largo al través, o del través a la ceñida. Se logra llevando a sotavento la caña del timón hasta llegar al rumbo deseado (la referencia del patrón es alejar la caña de sí mismo). Recuerda que lo máximo que podemos orzar manteniendo la propulsión avante es hasta 45º en relación al viento. En un ángulo inferior el barco se quedará parado.

ARRIBAR (fig. 4 y 5): es la acción de alterar el rumbo abriéndose al viento, por ejemplo de la ceñida al través, del través al largo o del largo a la empopada. Se logra llevando a barlovento la caña del timón hasta llegar al rumbo deseando (la referencia del patrón será aproximar la caña a sí mismo). El límite en este caso está en los 180º.

Reglaje de las velas

Siempre que cambiamos de rumbo debemos cambiar la orientación de las velas. La norma general es muy sencilla: debemos cerrar el ángulo de las velas cuando pasamos a rumbos cerrados y abrirlo cuando pasamos a rumbos abiertos. Si nos fijamos atentamente en el cuadro de rumbos podemos observar cómo el ángulo de la vela con respecto al eje del barco se abre al pasar a rumbos más abiertos y se cierra progresivamente al pasar a rumbos más cerrados.

Para cerrar el ángulo de la vela debemos tirar de la escota. Este gesto recibe el nombre de Cazar.
Para abrir el ángulo de la vela debemos soltar la escota. Este gesto recibe varios nombres: los más usados son Largar y Amollar.
 
Una vez que sabemos cuándo debemos cerrar y abrir las velas la pregunta sería cuánto: procuraremos llevar las velas siempre al límite del flameo (lo más abiertas posibles sin que flameen). Decimos que la vela porta cuando permanece hinchada. En cambio flamea cuando se agita sin control, como una bandera. El flameo es un buen indicador para el correcto reglaje de las velas.

Las velas flamean siempre que orzamos hacia rumbos más cerrados o, en rumbos abiertos, si hemos soltado la vela en exceso. Cuando la vela flamea nos indican que van demasiado largadas y que debemos cazarlas. Pero ATENCIÓN a no cazar la vela más de lo necesario. Cuando una vela flamea sólo debe cazarse hasta que el flameo desaparece.

Muchos principiantes piensan equivocadamente que cuanto más cerramos las velas más viento recogen y se aumenta así la velocidad del barco. Navegan cazando las escotas continuamente, cerrando incluso las velas cuando éstas no flamean. En la imagen siguiente podemos ver el efecto de una vela demasiado cazada en un rumbo de través: el flujo ideal de aire en la vela se rompe produciendo turbulencias y la fuerza de empuje de la vela se reduce. La fuerza actúa más lateralmente y menos hacia delante aumentando la tendencia a escorar y reduciendo la velocidad.

Debemos presta por eso especial atención al reglaje de las velas. Sobretodo al navegar en rumbos abiertos insistimos en la necesidad de abrir las velas para aumentar la fuerza de empuje y la velocidad. Procura llevar la vela siempre al límite del flameo largando la vela progresivamente hasta llegar al punto en que, si la dejo ir un poco más, comenzará a flamear.

IMPORTANTE

Recuerda que siempre que cambiamos de rumbo debemos cambiar la orientación de las velas, cerrándolas al pasar a rumbos cerrados y abriéndolas al pasar a rumbos abiertos. Un fallo muy común en navegantes poco experimentados es llevar siempre las velas en el mismo ángulo, generalmente muy cerradas. Para provechar al máximo el empuje del viento y la eficacia de las velas debemos abrir las velas en cada rumbo hasta el límite de flameo.

Fuerza de empuje, abatimiento, escora y deriva

La vela convierte la energía del viento en fuerza de empuje E. Esta actúa aproximadamente en ángulo recto en el centro de presión de la vela produciendo en la embarcación dos tipos de fuerza. Una fuerza de avance Av y otra fuerza de abatimiento Ab. La primera fuerza hace avanzar a nuestro barco y la segunda produce un doble efecto: por un lado un desequilibrio transversal, llamado escora, que hace que el casco se incline lateralmente, por otro un desvío del rumbo del barco hacia sotavento llamado abatimiento (fig. 4 y 5).

La escora se evidencia sobre todo navegando en ceñida y debe contrarrestarse con el peso de los tripulantes. El abatimiento se contrarresta gracias a la acción de la orza, aunque en rumbos cerrados, donde la fuerza de abatimiento es mayor que la de avance, no se elimina del todo.

Fig. 1: Con el viento de costado y la vela en la posición correcta la fuerza de empuje actúa principalmente hacia delante, por lo que la fuerza de avance es grande y la fuerza de abatimiento pequeña.

Fig. 2 y 3: En ceñida la vela debe ir más cazada. Eso hace que aumente la fuerza lateral y se reduzca la fuerza de avance. Hace falta toda la orza y buena velocidad para que el abatimiento sea mínimo y mayor contrapeso de la tripulación para reducir la escora. La vela mayor debería ser llevada como máximo sobre el canto de popa del casco, pues con la mayor cazada al centro toda la fuerza se ejercería lateralmente.

DOBLE EFECTO DEL ABATIMIENTO: ESCORA Y DERIVA A SOTAVENTO. NAVEGANDO EN CEÑIDA ES CUANDO SE HACEN MÁS EVIDENTES.

Maniobras

La virada por avante o sencillamente virada, es la maniobra de cambiar de sentido en contra del viento. Debemos cazar bien las velas y orzar hasta colocarnos proa al viento. Llegados a este punto la embarcación se frena, pero si hemos llegado con la suficiente velocidad la inercia nos hará girar. Mientras orzamos la tripulación debe prepararse para equilibrar el barco y cambiar de banda cuando lo hagan las velas. Debemos cuidar sobre todo de:

  • Llegar a la virada con la máxima velocidad posible.
  • Orzar de forma gradual y no de golpe hasta que las velas cambien y se hinchen por la otra banda.
  • Que los tripulantes pasen de una banda a otra al tiempo que lo hacen las velas para equilibrar la embarcación.
  • Salir de la virada con el rumbo y cazado de velas correcto.

Es importante mantener las velas cazadas durante toda la maniobra (si las abrimos el barco se frenará demasiado y quedaremos parados proa al viento) y equilibrar la embarcación para evitar que vuelque.

La virada en redondo, conocida también como trasluchada, es la maniobra de cambiar de sentido a favor del viento. Debemos arribar suavemente hasta que el barco gire pasando por la empopada, momento en que la tripulación debe pasar la mayor de un lado a otro ayudándose de la escota o la botavara mientras mantienen el barco equilibrado. Debemos cuidar sobre todo de:

  • Arribar de forma gradual y no de golpe hasta que el viento entre por la popa.
  • Pasar la tripulación la botavara de una banda a la otra justo en el momento que el viento entra por popa.
  • Mantener equilibrada la embarcación antes, durante y después de la virada.
  • Salir de la virada con la caña al centro y cazado de velas correcto.

Al virar las velas cambian de banda suavemente. En la trasluchada este cambio se produce a mayor velocidad, de modo que si dejamos caer sola la vela mayor de un lado al otro el golpe podría ser muy violento pudiendo volcar la embarcación y causar daños al aparejo.

COMPARACIÓN ENTRE AMBAS VIRADAS:
 
VIRADA POR AVANTE
Ventajas: No se pierde barlovento. Requiere menos espacio Es más segura. 
Inconvenientes: Puede fallar si la velocidad del barco no es suficiente
 
EN REDONDO
Ventajas: Requiere menor velocidad inicial.  
Inconvenientes: Se pierde barlovento. Requiere más espacio. Es más lenta. Es más peligrosa.

Equilibrio

El equilibrio de la embarcación debe ser valorado según dos aspectos: la seguridad y conseguir que la navegación sea lo más eficaz posible. Es evidente que en una embarcación ligera la estabilidad debe ser tenida en cuenta en todo momento para evitar que vuelque y que la tripulación acabe en el agua. Las situaciones más críticas en cuanto a perdida de estabilidad suelen darse navegando en ceñida o al realizar maniobras.

IMPORTANTE

Ya vimos que en ceñida la fuerza de abatimiento es grande y el barco tiende a escorar. Cuanto más duro sea el viento mayor será el ángulo de escora. Esta fuerza debe ser equilibrada con el peso de la tripulación. Pero si no es suficiente podemos reducir el ángulo de escora largando la mayor y dejando que flamee ligeramente.
 
Navegando con oleaje por la aleta o sobre todo de popa las olas provocan en ocasiones balances bruscos en el barco que deben ser corregidos por el timonel, orzando cuando la embarcación se inclina a barlovento y arribando cuando lo hace a sotavento.
El equilibrio también merece ser vigilado porque si no es correcto frena y no debe hacerlo. Un barco que navega plano (adrizado) deriva menos y consigue mejor velocidad que un barco escorado.
 
Sólo a poca velocidad con poco viento podemos escorar unos grados para reducir la superficie del casco en contacto con el agua. Pero cuando el viento sube la formación de olas frena más que la fricción del casco. La forma de la parte sumergida del casco es entonces más importante que la cantidad de superficie mojada, por lo que debemos tratar de mantener entonces la embarcación siempre adrizada.
 
El equilibrio proa-popa también es importante. Un fallo común en principiantes es sentarse siempre demasiado a popa. En ceñida el barco avanza golpeando contra las olas. Debemos tratar de que ni la proa ni la popa se hundan excesivamente, pero si hay que escoger entre las dos es mejor que sea la proa la que se hunda. En cambio navegando al largo o de empopada no avanzamos ya contra la ola sino a favor, por lo que el peso debe trasladarse ligeramente hacia popa para impedir que la proa se clave y frene el barco (más aún con viento duro y fuerte oleaje).

Vuelco y adrizamiento de la embarcación

El vuelco es que un desequilibrio incontrolado de la embarcación que acaba con el mástil y las velas en el agua. La manera más fácil de que esto ocurra es si no controlamos el ángulo de la escora navegando en ceñida o si no equilibramos la embarcación debidamente al realizar una virada o trasluchada. Para adrizar el barco se debe proceder de forma organizada:

  • En primer lugar se debe situar la embarcación proa al viento y soltar y aflojar todas las escotas de las mordazas.
  • El patrón se colgará de la orza y la embarcación comenzará a levantarse (si no lo hace el resto de la tripulación ayudará también con su peso). El barco quedará entonces adrizado, proa al viento y con las velas sueltas, lo que impedirá que salga navegando hasta que hayamos subido a bordo.
  • La tripulación debe subir rápidamente a bordo y comprobar el estado de la embarcación.

Cuadro resumen:

CEÑIDA

  • Un barco ciñe cuando navega recibiendo el viento por la amura, a aproximadamente 45º respecto de la dirección del viento.
  • Las velas en ceñida deben ir bastante cerradas para que no flameen, pero cazaremos como máximo las escotas hasta que la botavara esté a la altura del ángulo que forma el canto de la popa.
  • El peso de la tripulación debe ir a barlovento para contrarrestar la escora del barco y ligeramente hacia la proa para ayudar al casco a romper las olas.
  • El barco navega hacia barlovento. La fuerza de avance es muy pequeña por lo que en comparación con los demás rumbos es un rumbo lento. Como el abatimiento es fuerte la orza debe ir del todo calada para que la deriva sea mínima. Debemos prestar mucha atención a la escora para evitar volcar.

TRAVÉS

  • Un barco navega de través cuando recibe el viento por el través, formando un ángulo de 90º respecto a la dirección del viento.
  • Las velas en el través deben ir más abiertas, pero sin que el gratil de la vela llegue a flamear.
  • El equilibrio transversal es menos precario porque la fuerza de escora disminuye. Parte de la tripulación puede ir en el centro del barco o a sotavento. Deberán moverse a barlovento si el viento sube.
  • El barco navega perpendicular a la dirección del viento. Es el rumbo más rápido con vientos medios. Como el abatimiento es menor en este rumbo podemos llevar la orza a ¾ de su calado.

LARGO

  • Navegamos al largo cuando se recibe el viento por la aleta, a aproximadamente 135º respecto a la dirección del viento.
  • En un largo las velas deben ir muy largadas, lo más sueltas posible cuidando que el gratil de la vela no flamee.
  • Parte de la tripulación debe ir a sotavento y sentarse ligeramente a popa. Si el viento sube deberán moverse más a popa y a barlovento.
  • El barco navega hacia sotavento. Con la vela correctamente largada el abatimiento es mínimo y mucha la fuerza de avance. La orza debe ir a ½ su calado. Es el rumbo más rápido con viento fuerte.

POPA

  • Un barco navega de popa o de empopada cuando recibe el viento por la popa, a unos 180º respecto a la dirección del viento.
  • De empopada las velas deben ir totalmente abiertas, casi perpendiculares al eje del barco. El foque queda tapado por la mayor y no trabaja. Por eso debemos llevarlo al lado opuesto navegando en “orejas de burro”.
  • El peso debe ser casi idéntico en las dos bandas. Si el viento sube la tripulación debe ir más a popa para evitar que se hunda la proa del barco y el timonel muy atento porque las olas pueden balancear bruscamente el casco.
  • La dirección del barco coincide con el sentido del viento. El abatimiento es nulo o casi nulo y la orza irá solo al ¼ de su calado. Es un rumbo tranquilo con poco viento pero complicado si este sube y hay olas. El timonel debe ir muy atento para no provocar una trasluchada involuntaria. Por lo general es un rumbo lento.

CAPÍTULO 4. SITUACIONES FRECUENTES

El presente capítulo trata de dar solución a algunas situaciones que se dan con frecuencia durante el proceso de aprendizaje.

Problemas para identificar los rumbos

Cuando estamos aprendiendo a navegar a menudo nos resulta difícil identificar en qué rumbo vamos. Muchos optan por atar a los obenques hilos de lana o trozos de cinta que nos indican en todo momento cual es la dirección del viento. Ciertamente son útiles, pero si nos acostumbramos a navegar siempre guiándonos por ellos luego nos será difícil navegar correctamente sin llevarlos.

Los rumbos que son más fáciles de reconocer son la Ceñida y la Empopada. La empopada por la característica posición de las velas en “orejas de burro”. La ceñida por esa imagen de la vela cerrada al máximo, el barco escorado y con la tripulación en la borda. Es una escena bastante reproducida en publicidad y es sin duda la manera más divertida de navegar.

Pero desde los 45º de la Ceñida a los 180º de la Popa nos encontramos con muchas posibilidades, además de los 90º del Través o los 135º del Largo. Puede que el lugar al que me dirijo esté a un rumbo de 65º o a 117º.

Hay unas reglas sencillas que podemos seguir para navegar correctamente en cualquier rumbo, aunque no sepamos exactamente de cual se trata.

  1. Para mantener la dirección sólo tienes que usar correctamente el timón. Conseguir que el barco navegue en línea recta quizá al principio no sea sencillo y, si hay olas, nos exige estar haciendo constantes correcciones.
  2. Para un buen reglaje de las velas no es imprescindible saber con exactitud en qué rumbo voy. Recuerda que has llevar siempre las velas al limite del flameo.
  3. Para no equivocarnos con el equilibrado del barco lo importante es q vaya derecho (adrizado) y procurar que ni la popa ni la proa se hundan demasiado.
  4. La orza puede ir siempre calada al máximo. Prestar atención al pasar por zonas con poco fondo.

Si al dirigir el barco hacia donde quieres ir te ves proa al viento recuerda que la única forma de llegar navegando hasta ese lugar será haciendo sucesivas ceñidas de un lado al otro en forma de zig-zag.

Cómo evitar quedar proa al viento

Las primeras veces que intentamos ceñir al máximo es habitual quedarse proa al viento y no darse cuenta. Aunque la embarcación se detiene, como las olas y el viento empujan el casco, muchas veces no es evidente que nos hemos quedado parados y que el barco ya no avanza.

Navegando en ceñida las velas han de ir bastante cerradas. Si las velas comienzan de pronto a flamear será difícil cerrarla más, puesto que la escota va ya cazada al máximo. El flameo nos está indicando en este caso que hemos cerrado demasiado nuestro rumbo y nos hemos quedado aproados. La solución es arribar ligeramente. La vela se hinchará de nuevo y el barco reanudará la marcha.

En ocasiones es el viento el que gira unos grados a sotavento y se nos coloca en la proa obligándonos a arribar. Si nos obliga a arribar demasiado lo más recomendable es virar y continuar ciñendo en el bordo opuesto.

Mi barco no avanza o avanza muy lentamente

Las causas más habituales suele ser:
 
Causa: Tu vela va demasiado cerrada, reduciendo así la fuerza de empuje y la velocidad.
Solución: Debes largar la vela hasta el límite del flameo.
 
Causa: Tratando de navegar demasiado ceñido al viento te has quedado aproado.
Solución: Debes arribar ligeramente para que el barco se ponga en marcha de nuevo.
 
Otras causas pueden ser:
 
Causa: Has soltado demasiado la escota dejando la vela flamear.
Solución: Cazar la vela hasta hacerla portar. Si te encuentras Proa al viento la vela no dejará de flamear aunque esté completamente cerrada. En ese caso debes arribar como mínimo hasta la posición de ceñida.
 
Causa: He pasado por una zona con poco fondo y me he quedado varado.
Solución: Si ha sido sobre una zona de arena sube la orza y la pala del timón y baja del barco si es necesario.Si ha sido en zona rocosa deberás comprobar además si se han producido daños en el casco.
 
Causa: El viento ha desaparecido.
Solución: Debes esperar o, si dispones de remos, remar.

Al virar por avante no consigo que el barco gire

El motivo suele ser la falta de velocidad. No es que haya que virar más rápido sino llegar con la máxima velocidad posible y tratar de mantener la velocidad durante la maniobra.

Si te quedaste parado arriba ligeramente para que el barco acelere antes de intentar la maniobra de nuevo. Cuando inicies la virada presta atención a no dejar de orzar gradualmente hasta que el barco haya girado y sobretodo a que las velas permanezcan cazadas durante toda la maniobra.

Con viento suave podemos incluso hacer que el barco escore. Eso produce en el casco una tendencia a orzar que nos ayuda a girar.

¿Cuándo debo virar por avante y cuándo en redondo?

Es cierto que la virada por avante es una maniobra más segura, pero una tripulación con un poco de experiencia y bien coordinada no debe tener problemas para realizar una o la otra. Se aconseja de todos modos virar por avante con vientos duros porque una trasluchada en estas condiciones puede resultar muy violenta.

Lo habitual es virar por avante para cambiar de sentido desde la ceñida o el través y virar en redondo para cambiar de sentido desde el largo o la popa.

También hay que valorar el espacio disponible de modo que será imposible virar por avante si tenemos un obstáculo a barlovento y trasluchar si el obstáculo está a sotavento.

CAPÍTULO 5. SEGURIDAD

FACTORES DE SEGURIDAD A TENER EN CUENTA:

Estado físico y vestimenta:

  • Debe usarse siempre el chaleco salvavidas. Además de mantenernos a flote en caso de vuelco o caída accidental, amortigua golpes y ayuda a mantener la temperatura corporal en días fríos.
  • Con tiempo soleado es importante protegerse del sol para evitar quemaduras e insolación. Usa camiseta, gorra, gafas de sol y protector solar en la piel.
  • Con frío debes ir siempre bien abrigado, lo más corriente es llevar traje de agua o neopreno
  • Es conveniente llevar calzado apropiado.
  • Una buena preparación física para principiante exige saber nadar y ser capaz de enderezar la embarcación y subir a bordo en caso de vuelco.

El material:

  • Antes de salir a navegar comprueba bien el estado de la embarcación

La situación meteorológica:

  • Debe prestarse atención sobre todo a la dirección e intensidad del viento, estado de la mar, posibles chubascos o tormentas y observar posibles cambios en el tiempo presente
  • No salir con viento superior al recomendado. La intensidad apropiada para el principiante es del grado 2-3 en la escala Beaufort. Con viento fuerte y oleaje se precisan amplios conocimientos y una gran destreza en el control de la embarcación.

Se debe además:

  • Practicar este deporte con prudencia.
  • Respetar las reglas de derecho de paso.
  • Realizar las maniobras con suficiente antelación para evitar abordajes.
  • Al volcar enderezar el barco inmediatamente. Si el mástil se hunde es casi imposible poner la embarcación derecha sin la ayuda de una lancha de motor. Si no lo consigues no abandones nunca la embarcación pues dificultarás la acción de rescate.
  • En caso de accidente o de avería debes hacer señales cruzando los brazos en alto.

CAPÍTULO 6. MEDIO AMBIENTE

Siempre que practicamos algún deporte en el medio natural tenemos que tener en cuenta que el lugar de que disfrutamos no es solo nuestro y por ello debemos mantener una serie de normas básicas de comportamiento que ayuden a mantenerlo.

  1. Respeta en todo momento el medio natural; no captures o molestes a los animales, ni dañes o recolectes plantas terrestres o acuáticas.
  2. No arrojes desperdicios. No sólo afean sino que estropean el entorno y contaminan. Lleva bolsas de plástico para su traslado y deposítalos en un contenedor.
  3. Para disfrutar en armonía de la naturaleza no la inundes con gritos y otros ruidos.
  4. Infórmate del lugar y sobre las especies que podrás encontrar y de su importancia ecológica. El conocimiento te ayudará a disfrutar de lo que ves.
  5. No arrojes objetos que puedan provocar un incendio.
  6. Observa, escucha y disfruta del entorno sin que quede señal de tu paso.
RLM

Instructor de Base de la Federación de Vela de la Región de Murcia

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