Semana intensa de navegación por la Costa Brava

FICHA DE LA BITÁCORA

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Cuaderno de bitácora

Día 1. Marina d´EmpuriabravaCala Montjoi (unas 6 millas)

Salimos por la tarde de la Marina de Empuriabrava en dirección a la cala Montjoi para aprovechar la tarde y darnos un baño. Es una cala que está relativamente cerca y por las tardes está mucho más tranquila. Amarramos a una boya y sin darnos cuenta nos quedamos totalmente solos, a excepción de un solitario jóven que daba vueltas y vueltas en su tabla de paddle surf. Tanto es así que decidimos quedarnos y pasar la noche. ¡Qué gran decisión!, como ese día no hizo apenas viento, las aguas estaban totalmente plácidas tanto que parecía un espejo donde se reflejaba la silueta de las nubes y luego caída la noche, la luz de la luna.

Cala Montjoi

Día 2. Cala Montjoi – Islas MedesCala de Sa Riera y Puerto de L´Estartit (unas 23 millas)

Tras el refrescante baño matutino de nuevo en la cala, navegamos en las todavía tranquilas aguas por toda la bahía de Roses con rumbo a las Islas Medes. Llegamos tarde a fondear, ya que todas las boyas de amarre estaban ocupadas, y no es para menos, la meteorología era increíblemente buena. El día era tan plomizo, con una especie de bruma o calima, que no dejaba ver las islas Medes. Por la tarde, se levantó un leve viento que nos llevó hasta la cala de Sa Riera con un cómodo rumbo de través. Allí fondeamos con el ancla y pasamos un plácido fondeo. Bien avanzada la tarde regresamos al puerto de L´Estartit donde pasamos la noche. 

Islas Medes

Cala de Sa Riera

Día 3. Puerto de L´Estartit – Llafranc – Islas Formigues – Marina de Palamós (unas 21 millas)

Amaneció otro día espectacular. Navegamos por toda la bahía deL´Estartit con la intención de amarrar en la cala de Aiguafreda, que fue imposible porque no había ningún hueco libre; intentamos en la siguiente, la cala de Sa Tuna, y lo mismo, imposible encontrar una boya libre que nos permitiera fondear con tranquilidad. Después, en la cala de Aiguablava y Fornells, tampoco, ninguna boya disponible, intentamos fondear con el ancla con sonda de 14 m en la entrada de la cala, pero nos quedamos sin batería para el molinete del ancla, así que continuamos nuestro paseo por todas la calas de la zona. La siguiente fue la cala de Aigua Xelida, muy bonita, con unas formaciones rocosas espectaculares, pero es para embarcaciones pequeñas y nuestro velero es demasiado grande. En la cala Tamariú tampoco, cuando nos acercabamos a su entrada, un grupo de buceadores nos pidieron que nos alejáramos y viendo que tampoco había boyas disponibles, desistimos. Finalmente nos amarramos a una boya frente al puerto de Llafranc por un módico precio de 30 €.

Llafranc

Con la caída de la tarde, navegamos rumbo hacia las islas Hormigas (lles Formigues) dejando a estribor Calella de Palafrugell, uno de los pueblos más emblemáticos de la Costa Brava. Pasamos por el lado exterior de las Formigues, dejando mucho resguardo a un par de rocas que afloran en su lado este, y pronto arribamos a la Marina de Palamós, un puerto muy tranquilo con todo tipo de servicios, en Palamós, una ciudad perfecta para pasear y disfrutar de su excelente gastronomía. 

Islas Hormigas (Illes Formigues)

Día 4. Marina de Palamós – Islas Medes – Bahía de Cadaqués (unas 32 millas)

En el cuarto día de nuevo nos encontramos con meteorología favorable con un viento sur flojo que no nos permitió izar la vela ni tan siquiera. Desde Palamós nos dirigimos directamente a las Illes Medes, ya que nos habíamos quedado con las ganas de fondear el día anterior en este increíble Parque Natural. Al final conseguimos amarrarnos a una boya blanca para veleros que quedaba libre en el lado sur de la isla Meda grande y por fin pudimos disfrutar del tan ansiado baño y picoteo.

Fondeo en las Illes Medes

El viento fue aumentando progresivamente hasta hacer muy incómodo el estar allí, así que desamarramos y pusimos rumbo directo a la bahía de Cadaqués con intención de pasar la noche. Este tramo de las Medes hasta Cadaqués lo realizamos a vela con el viento oscilando entre 15 y 20 nudos, rumbo largo y las olas a nuestro favor. Desde luego esta fue la mejor navegación a vela de toda la travesía. Y como colofón, este atardecer en la bahía de Cadaqués, aunque esta bahía es engañosa, durante el fondeo Eolo, el señor de los vientos, nos mostró todas sus caras, cambiando a norte con una intensidad de casi 30 nudos y frío, luego a sur-suroeste más caliente y flojo, hasta que se estabilizó ya caída la media noche.

Día 5. Bahía de Cadaqués – Cala Culip – Port de la Selva (unas 13 millas)

Por la mañana nos dirigimos hacia la famosa cala Culip donde encontramos tranquilidad y paz a pesar de estar casi saturada de veleros y lanchas. Probablemente esta es una de las mejores calas de la Costa Brava cuando el tiempo acompaña claro. Allí vimos a unos jóvenes intrépidos tirándose al mar desde una roca, otros practicaban snorkeling, y otro grupo hacía excursiones por las montañas rocosas de formas puntiagudas y despobladas de árboles que rodean la cala. Nos daba mucha pereza levar anclas, pero había que llegar a Port de la Selva antes de la noche, otro pueblo de pescadores emblemático de esta costa, también muy tranquilo. En lo más alto de la montaña de La Vereda se sitúa casi oculto por la calima el Monasterio Benedictino de Sant Pere de Rodes.

Port de la Selva

Día 6. Port de la Selva – Bahía de la Guillola – Marina d´Empuriabrava (unas 25 millas)

El sexto día de navegación y la meteorología seguía siendo extraordinaria, así que pusimos rumbo al cabo de Creus siguiendo la línea de la costa. El tráfico marítimos de lanchas, menorquinas y veleros era intenso formando hileras de barcos en ambos sentidos y a distintas velocidades. Dejamos a estribor El Golfet y como el día era bueno atravesamos el canal entre la isla Encalladora y el cabo de Creus, que aunque sea un canal profundo para un velero y el tiempo acompañe, sigue dando respeto por no decir miedo.

Paso entre cabo de Creus y la isla Encalladora

Fondeamos en la cala de la Guillola que se sitúa ya en el municipio de Cadaqués. El viento no alcanzaba apenas los 4 nudos y pudimos disfrutar un buen rato bañándonos y descansando. Sin embargo, a las cinco de la tarde se levantó tal y como estaba previsto un viento del sur bastante intenso que provocaba la entrada constante de olas hacia esta cala por estar expuesta al sur-sureste. Levamos anclas y navegamos con mucha dificultad hacia nuestro destino, Empuriabrava. Mirad en la fotografía qué mar teníamos antes de pasar el cabo de Norfeu y la punta de la Creu. 

Punta de la Creu

Aquí finalizamos una casi semana intensa de navegación por unas de las mejores calas y puertos de la Costa Brava norte y sur. En total, unas 120 millas náuticas. 

surcando

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