Fin de semana por la Costa Cálida

FICHA DE LA BITÁCORA

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Cuaderno de bitácora

Día 1 

Salimos del Puerto de Tomás Maestre, el cual, se encuentra atravesado por un canal que contecta el Mar Menor con el Mar Mediterráneo o Mayor, por el que no se puede navegar libremente debido al Puente de la Estació, cuya función principal es la de dar paso a los vehículos que transitan a lo largo de la Manga del Mar Menor.

Primero nos dirigimos al Mar Menor con el fin de familiarizarnos con el Bavaria 30, izamos las velas, practicamos algunas viradas y luego arriamos las velas antes de acercarnos al canal. Lo atravesamos coincidiendo con la apertura del puente que dura unos 15 minutos, intentando atravesarlo lo más en el centro posible, ya que su profundidad es escasa.

Dejamos la Isla Grosa por babor todavía a motor y nos aproamos al viento del norte de ese día para izar las velas de nuevo. Navegamos plácidamente con rumbo sudeste en un largo y un viento entre flojo y bonancible hasta Cabo de Palos. A babor encontramos una pequeña cadena montañosa llamada Islas Hormigas, que forman parte de la Reserva Marina de Cabo de Palos Islas Hormigas. Hay fijarse bien al atravesar esta reserva porque hay varios bajos, como el Bajo de Dentro, aguja rocosa a 3 metros de profundidad.

A estribor vemos Cabo de Palos, lo bordeamos, y pasado el pequeño faro de los Islotes Punchosos, divisamos a lo lejos el pequeño puerto de Cabo de Palos. Su calado es de 2,5 metros en la bocana y de 4 metros en la dársena. Al final del espigón está la bocana, en cuyo centro se encuentra una farola. Si quisiéramos entrar, las recomendaciones de los lugareños es que hay hacerlo pegado a estribor, entre la farola y la gasolinera, nunca entre la farola y la punta del espigón, y para salir igual. Con viento lebeche fuerte es muy difícil salvo que se conozca muy bien el puerto. En el área sur de Cabo de Palos, en general, hay que navegar con sumo cuidado porque hay varios bajos que podrían dar algún susto con la orza de nuestro velero. Tras alejarnos una milla más o menos de Cabo de Palos, a estribor dimos con Cala Reona y el Atalayón. Dicha cala se encuentra entre Cabo de Palos y el Parque Natural de Calblanque.

Continuamos rumbo sudoeste, y tras dejar por estribor Punta Espada y Punta Negra, fondeamos cerca de la Playa de Calblanque. Al mirar hacia la playa contemplamos una casa vieja abandonada junto a una palmera solitaria. Aunque el fondo de arena es el ideal para fondear, comprobamos con el snorkel que el ancla había garreado varios metros dejando la silueta de un pequeño surco en el fondo.

Nos pusimos en marcha de nuevo y navegamos toda la tarde con un tranquilo y confortable rumbo largo en dirección al puerto de Cartagena. Durante la travesía divisamos por nuestra banda de estribor Punta NegretePlaya CarreñoCabezo de la Fuente, Cabezo del Horno, e incluso se vislumbraba la cala naturista cercana, y a bastante distancia el Cabo Negrete. Tras varias trasluchadas nos fuimos acercando a la costa a medida que bajaba el sol en el horizonte. El punto más cercano al que llegamos fue la Sierra de La Fausilla, sobre la cual se sitúa el Proyector de Cabo de Agua, y un poco más adelante, a estribor, surge el Faro de la Isla de Escombreras, que nos indica que a su vuelta veremos la bocana del extenso Puerto de Cartagena.

El primer día nos hizo un viento del norte entre flojo y bonancible que nos daba para navegar cómodamente con rumbos largos y de empopada desde el Puerto de Tomás Maestre hasta el Puerto de Cartagena.

Día 2

Al día siguiente zarpamos del Puerto Deportivo de Cartagena, más descansados y sin prisa, observando desde nuestra popa el Castillo de la Concepción-Parque Torres a medida que nos alejamos del Puerto Deportivo. A la altura del Faro de Navidad vemos imponente a estribor el Fuerte de Navidad.

Una vez fuera del puerto, volvemos a pasar por la Isla de Escombreras dejándola por babor y nos dirigimos de regreso con rumbo a Cabo de Palos admirando a nuestro babor, esta vez más cerca de la costa, el contorno de la Sierra de La Fausilla. A la altura del Cabo de Agua vemos el Proyector del Cabo de Agua y en su parte superior una torre cuadrada y otra cilíndrica en la parte inferior. A media milla más adelante nos encontramos con Cala Gorguel, plagada de artefactos flotantes y botes para piscifactoría. Se puede fondear en una pequeña cala rocosa, en 5 metros de fango de color gris pegajoso, frente a la playa. Cuidado con las rocas que afloran en la parte oeste de la playa. Al sur de la parte occidental de la cala se halla una pequeña isla, La Manceba.

A continuación nos encontramos con la Bahía de Portman. En este tramo se puede navegar a su alrededor. En la punta de la Chapa, a la derecha de la bahía, se alza un faro, el Faro de Portman. A unos 350 metros se localiza el bajo de Portman, el cual, hay que evitar si se navega por los aledaños. El resto de la costa entre la Bahía de Portman y Cabo Negrete muestra un relieve alto coronado por montes que van ascendiendo lentamente a lo largo del trayecto. Lo siguiente que nos encontramos fue el Cabo Negrete y sobre este la Batería de Cenizas situada en el Monte de las Cenizas de Portman. Allí están ubicados, aunque no se aprecie desde el mar, salvo con prismáticos, los dos cañones Vickers que asoman sobre el Cabo Negrete.

Después de un par de millas desde Cabo Negrete y navegando a media milla de la costa vemos las playas naturistas del día anterior: Playa Parreño; y decidimos que era un buen lugar para fondear, darnos un baño y comer plácidamente. Una vez más, a pesar del poco viento, el ancla garreó varios metros pero sin peligro alguno. A continuación de la Playa Parreño vemos saliente Punta Negrete y después la Playa Negrete; y ya estamos adentrados en el Parque Regional de Calblanque con ese hilo de oro que bordea el mar hasta Cabo de Palos. En esta zona, la costa se convierte en una zona más plana donde aparecen las distintas playas, a distintas alturas, en donde podemos ver las Salinas de Calblanque, que se hallan muy próximas al mar.

Una vez repuesto fuerzas, izamos las velas y nos dirigimos directamente a Cabo de Palos que ya se divisa desde lejos y que va imponiendo a medida que nos acercamos. Pasado el cabo, hay un fondeadero en la bahía al noroeste de Cabo de Palos, abierto al noroeste en 5 metros de arena y piedras. Ahora hay un dispositivo de separación de tráfico a unas 9 millas al ESE del faro. Otro fondeadero es la playa de Palos, a lo largo de una franja de 6 millas, en 5 metros de arena y algas, enfrente de una masa de torres elevadas, que es idóneo para protegerse del viento lebeche.

Dejamos de largo este fondeadero a babor y continuamos haciendo trasluchadas hasta llegar a la cara este de la Isla Grosa. Alrededor de esta isla las sondas son de 21 y 27 metros sobre unos fondos formados por arena, algas y piedras. Esta profundidad disminuye a medida que nos acercamos a la orilla de La Manga, donde la sonda es de unos 10 metros. Su longitud es de unos 600 metros por una anchura de 400 metros y una altura de 95 metros. Se puede navegar sin riesgo si nos separamos unos 100 metros de distancia. En esta zona se hallan los Escolletes que están separados de la Isla Grossa por un canal de 1500 metros y entre 4-8 metros de profundidad.

A medida que bordeamos la Isla Grosa, cubierta en su totalidad de gaviotas, y ya de regreso al Puente de la Estació, observamos a estribor la Isla del Farallón. Este islote puntiagudo que forma con la Isla Grossa un estrecho canal de 600 metros, con una sonda entre 19 y 23 metros. A 700 metros a 42º de éste se halla el peligroso bajo de la Laja, una gran piedra sumergida a profundidades de 1-2 metros, y que forma con el Farallón un estrecho canal de 10-12 metros de profundidad.

Una vez dejada atrás, a babor tenemos a nuestra disposición el fondeadero de la Isla Grosa en la parte oeste de la isla, sobre un fondo de 8 metros de fango con algas, que ofrece cierto resguardo de la mar y del viento de levante. Aunque se trata de un buen fondeadero, hay que ser precavido porque las piedras pueden darnos algún susto.

El segundo día, el viento cambió a sudoeste, que es el viento lebeche predominante en el Mar Menor, que soplaba con fuerza 4, que nos permitió navegar también la mayoría del tiempo con rumbos largos y de través. 

surcando

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