De nuevo a la Granadella

FICHA DE LA BITÁCORA

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Cuaderno de bitácora

El pasado viernes mi padre y yo nos embarcamos en el barco de mi tío Santi, el Caita, un Beneteau Oceanis 400, barco sensacional para crucero. Las condiciones meteorológicas no eran las más apropiadas para navegar a vela ya que habia viento excaso cuando salimos del puerto, pero aún así pudimos disfrutar de un día bastante bueno y llegamos a izar las velas a lo largo del día.

Con fuerza 2 a 3 de parte meteorológico y un día bastante despejado, pusimos rumbo a la granadella, una cala de Jávea que me encanta por lo tranquila y limpia que normalmente está así que empezamos navegando a motor aunque con la mayor, como se debe hacer por poco viento que haya ya que la mayor estabiliza el barco y no se balancea tanto.

Cuando nos aproximabamos al cabo de San Antonio, empezamos a ver que el mar estaba más rizada media milla más allá donde ibamos, eso quiere decir que ahí hay viento, así que nos preparamos para desenrollar el génova y cuando llegamos a dicha área de mar desplegamos la génova y apagamos el motor, no íbamos demasiado rápidos ciñendo pero lo suficiente como para navegar y llegar a la hora de comer a dicha calita. Solo por apagar el motor y escuchar el sonido del barco rompiendo las olas y la jarcia del barco crujiendo vale la pena navegar a vela aunque sea un rato y a poca velocidad.

Llegamos a la granadella donde fondeamos en un fondo de arena y lleno de posidonia a una profundidad de unos 12 metros. Había 3 barcos más fondeados que habían decidido pasar el día allí como nosotros, pero todos de motor, hasta 2 horas más tarde que llegó otro velero.

Una vez fondeados, cogí las aletas y el tubo y me dispuse a bucear por unas cuevas pequeñas que hay y quería echarles un vistazo, pero casualidad que cuando fui, vi que estaban demasiado sucias por dentro y que no eran lo suficientemente bonitas como para arriesgarme a tragarme toda la suciedad, así que dí media vuelta y buceé un poco por la costa hasta llegar de nuevo al barco.

Despues del baño, ¿qué hay mejor que una cerveza y un aperitivito?. Sacamos la comida y nos pusimos a picar un poco de todo lo que habiamos llevado para asentar el estómago y despues dormir una plácida siesta meciéndonos con el balanceo del barco.

Ya más tarde, levamos ancla y volvimos a puerto, a principio a motor, pero despues teníamos un viento bastante bueno de popa, así que izamos velas de nuevo y volvimos navegando a orejas de burro, que es cuando se llevan las dos velas izadas y una en cada banda, por ejemplo, la vela mayor a estribor y el génova a babor, rumbo complejo porque has de mantener que el viento venga justo de la popa, como se varíe un poco el rumbo es peligroso porque la botavara puede cambiar de banda, y lo hace muy rápido y con mucha fuerza, así que hay que estar al tanto, pero es una forma de navegar muy rápido, de hecho llegamos a ir a casi 7 nudos.

Dos horas después, llegamos a puerto, amarramos el barco y deseamos volver a tener un día como este en breve.

Skipper

Toda la vida navegando a motor, a vela desde 2003, he participado en innumerables regatas tipo club y en varias de altura. he cruzado el Atlántico, siendo la ruta desde Lanzarote hasta la bahía de samaná en República Dominicana, 3000' aprox. Capitan de yate.

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