De Benalmádena a Grecia X Parte

FICHA DE LA BITÁCORA


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Cuaderno de bitácora

28-07-11 de Methana a Korfos 

El pequeño puerto de Vathy Methana, en el que cuando entramos solo tenía espacio aparente para nosotros y otro velero mas, resultó ser de una elasticidad increíble. Hasta 12 veleros de una flotilla entraron y consiguieron amarrar. Y eso que el fondo es malísimo y es difícil que el ancla enganche y no hay espacio para soltar mucha cadena.

Pero lo consiguieron y se lanzaron todos en manada a imitar nuestra modesta barbacoa para dos, con una descomunal barbacoa a la que alimentaban con sacos de carbón. Nos vinieron a preguntar cómo había sido posible que nosotros hubiéramos empezado mucho mas tarde y ya habíamos terminado de cenar cuando aún las brasas de la suya no estaban en condiciones. Si hubiera sido el representante de las barbacoas Cooq y del carbón de coco hubiera vendido unas cuantas. Sigue siendo sorprendente ver como en aproximadamente un minuto tienes la barbacoa preparada.

Y de nuevo recorrido por las playas, calas y recovecos de la costa del Peloponeso cercana a Epidavros (Epidauros), donde este año no hemos ido, a pesar de volver varias veces a su puerto, pues nos hemos dedicado a tomar notas de cada playa y cada rincón, de aguas limpias, calientes y tranquilas, sin apenas nadie en ellas.

En Epidavros hay un muelle en el que terminan abarloados de cuatro y cinco en fondo, pero también hay un magnífico fondeo hacia el norte del puerto y otro más incluso en la playa al sur del pueblo que ofrece buen resguardo si hay nortes.

En una de las calas al norte de Epidavros decidimos darnos un baño y largamos el fondeo. Bajada de escalera, y me tiro de cabeza. Y casi me da algo de la impresión. El agua estaba fría, muy fría, como en Málaga en pleno invierno, es más, yo diría que como en Asturias en pleno verano. El motivo es que habíamos fondeado encima de un manantial de agua dulce submarino y el cambio de bajar de casi 30 grados de agua a menos de 20 grados…

Al final del recorrido llegamos a Korfos, una ensenada en la que nos encontramos siempre muy a gusto fondeados. Hay varios restaurantes que te dan línea de fondeo y agua y electricidad gratis a condición de que comas en sus instalaciones, lo que es una opción buena si estás unos días de vacaciones, pero demasiado costosa cuando pasas periodos de vida más amplios como hacemos nosotros, así que una cena en el barco y un largo paseo por la bahía a la que llegamos con el auxiliar cierra otro día perfecto en aguas de Grecia.

29-07-2011 de Korfos a Aegina y alrededores 

Desde Korfo, emprendemos una ruta poco habitual y nos dirigimos hasta el grupo de islas deshabitadas de Diaporioi, en las que hay algunos fondeos de los que tenemos que se trata de fondeos tranquilos y de aguas muy limpias, aunque al llegar encontramos que todos los sitios verdaderamente buenos están ocupados por piscifactorías y más que se están instalando.

Desgraciadamente es algo que va sucediendo por todas las costas del Mediterráneo. El turismo náutico y la fabricación de proteína están en conflicto. Y siento que de nuevo el ridículo cubre las acciones de los políticos, que elevan su voz contra la destrucción de las praderas de posidonia por nuestras diminutas anclas y nos castigan con los tan incómodos tanques de aguas fecales y no dicen nada en contra de esos millones de culos piscícolas que arrasan con sus excrementos cualquier sitio donde hay una piscifactoría. Primero desaparece la visibilidad, encubriendo que poco después desaparece todo lo que merece la pena ser visto, la vida.

Llegamos a Aegina sin problemas y ahí esperamos a nuestros visitantes del mes de agosto, paseando por sus calles y recuperando esos sitios entrañables donde tomar una cerveza Mithos muy fría, pues el calor empieza a apretar bastante encerrados en un puerto.

En Aegina hay un monte mágico, rodeado de pinos y olivos, desde el que se divisa desde Atenas, hasta Corinto y en el centro la isla de Salamina que alguna vez quiero rodear. Sentado sobre una piedra cualquiera se te pueden pasar horas y horas sin notarlo. El tiempo se ha detenido y puedes soñar a Ulises buscando Itaka junto a Papandreu buscando dinero de sus enemigos recientes. Delante de ti está Grecia.

El sitio ha sido aprovechado para colocar un templo, sobre un terreno descarnado y de los que mejor indica el sistema de construcción de estos templos.

Es de los pocos en que se puede apreciar este segundo nivel de la crujía central que sujetaba el tejado a dos aguas, que al ser de madera está totalmente perdido en todos los templos. De nuevo la pregunta ¿Para cuándo una reconstrucción real, que pueda transmitir todo lo que esos edificios tenían? La vida está llena de colores, de contrastes. Tan solo los sepulcros, y solo en nuestra cultura, son grises, en blanco y negro.

La peculiar estructura de puertos de Grecia tiene su explicación casi siempre en este tipo de pequeñas ensenadas y en la necesidad de sacar los barcos del agua a que se secaran y a limpiar las obras vivas de algas moluscos y crustáceos adheridos. Casi estoy por apostar que los muros a los que nos amarramos son la consecuencia de la aparición de los ferris como sistema de transporte inter islas. De ahí que raramente un puerto es otra cosa que un espigón.

Aegina ciudad, merece un paseo tranquilo, que como siempre nos devuelve gratas sorpresas. Aunque la foto típica sea la de los barcos vendiendo fruta en el puerto, no podemos olvidar que estamos ante la isla de las playas preferidas de los atenienses, y que una cierta intelectualidad ha hecho de esta isla uno de sus feudos. Constantemente hay exposiciones de pintura y por ello hay galerías de arte por muchos sitios. Entre ellos este curioso castillo que a la caída de la tarde, con la llegada de las temperaturas más tolerables de la noche griega, se viste de luces y “glamour” y con sus puertas abiertas permite ver las muestras de todo tipo que se suelen exponer en sus paredes e interiores.

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