De Benalmádena a Grecia VIII Parte

FICHA DE LA BITÁCORA


Costas:
Países:
Océano / Mar:

Localización - Google Map


Ver Benalmádena – Grecia VIII Parte en un mapa más grande

Cuaderno de bitácora

18-07-2011 Navplio 

El último salto del Peloponeso será acercarnos hasta la preciosa ciudad de Navplio que de la que ya os he hablado con anterioridad. Y no es que aquí termine el Peloponeso, sino que nosotros creemos que a partir de este punto, y aunque muchas veces volvamos a las calas del continente, lo básico es navegar por las Islas del Argosaronico. El caso es que dejamos nuestro tranquilo amarre en Kyparisi mientras la joven de la foto tomaba este relajante baño de asiento.

Quizás esta foto pueda explicar mejor que yo lo que están siendo estos fondeos y atraques del Peloponeso. Lo que veis es todo lo que hay! y estamos a 18 de julio ¡ En la “Vaqueria” (donde no hay productos de la vaca a pesar del nombre) hemos comprado pan y algunos pasteles a los que son tan aficionados los griegos. En el mini-super, algo de verdura fresca y frutas. Tomates que saben a tomate, pepinos por metros y unos melocotones que quitan el hipo.

Resbalando la costa hacia el norte hacemos una parada en el puerto de Leonidion que no fuimos capaces de encontrar en nuestro primer viaje. Y es que a la espalda del muelle ha crecido una playa y queda totalmente camuflado. Sin embargo se trata de un puerto muy amplio y a tener en cuenta en el periplo del Peloponeso. Pero no hay ni agua ni electricidad y vamos con ganas de amarrar el barco y olvidarnos por unos días de él, aparte de que hay que hacer la colada.

Así que seguimos hacia Navplion del que recordamos mal (no leemos las indicaciones del Blog Capitán Tech) y solo encontramos agua en el muelle y después de esperar al WaterMan hasta la mañana siguiente.

He vuelto a releer lo que dije del Peloponeso y la impresión que me causaba, hoy a casi un mes de distancia en el tiempo y me reafirmo en todo lo que he dicho.

19-07-2011 DE NAVPLIO A VIVARI 

Comenzamos nuestra andadura por el Argosarónico, que es la zona comprendida entre el Peloponeso y Athica (La zona de Atenas). Muchas de las paradas, destinos y calas están propiamente en el Peloponeso continental, siendo solamente las Islas el auténtico Argosarónico o Saronico.

Y lo comenzamos en Navplion, una ciudad que hay que ver, con sus calles cercanas al puerto, llenas de buganvilias, Su ambiente nocturno, con la posibilidad de cenar a la 1 o 2 de la madrugada. Tiene una atmósfera especial.

Nos llama la atención la poca presencia del idioma castellano en las tiendas de paródicos o de libros. Sorprende que el idioma más hablado (o uno de los mas hablados, que no sé cómo va el ranking) no tenga presencia ninguna y si lo tengan el italiano, el francés, el alemán, el ruso…Y esto sucede tanto a nivel de libros como de prensa diaria, donde a duras penas a veces llega un periódico, El País.

Y esto no está justificado por la falta de turistas de idioma de origen castellano, españoles y sudamericanos, que los hay y muchos, sino que parece que es algo más relacionado con la falta de apoyo de los sucesivos sátrapas de uno u otro color que nos gobiernan. El quiosquero de turno se suscribe a prensa internacional y recibe un paquete de prensa. Lo que no vende lo devuelve y se lo abonan. A él no le importa que prensa viene o no. Simplemente acoge el paquete y lo mete en los expositores.

Creo recordar que para proteger esa presencia se creó el Instituto Cervantes, pero has sido más utilizado para que los refugiados etarras aprendan Euskera en Irlanda y que en Palermo se estudie Catalán, antes de que para que se sepa que hay prensa española, escrita en castellano y que este es un idioma de tipo universal, en el que incluso terminarán hablando los Estadounidenses.

El caso es que en uno u otro idioma o dialecto o lenguaje vamos a seguir nuestro viaje y lo vamos a hacer muy de la mano de un amigo con el que cenamos hace dos años en este restaurante de la foto, cuando comenzaba a conocer a su alumna la Capitana Li, en preparación para el transmundismo. Nos referimos a Fernando del “RalipV”. Muchos de los sitios que vamos a recorrer son con indicaciones suyas de donde hay una Cala. Sus comentarios y consejos están siendo de una gran ayuda.

Así que sin prisas vamos entrando, anotando y conociendo muchas calas de estas costas. En esta primera singladura Sarónica hemos parado en Karathona, casi al lado de Navplio.

En el estrecho de Tolo, donde hay una cala en la parte opuesta del estrecho a la que se ve en la foto, de las de no olvidar.

La cala de Daskalio, en la parte sur de la Isla de Tolo, cerrada por una pequeña Isla privada con embarcadero.

Y finalmente hemos pasado la noche en la ensenada de Vivari. Un lugar protegido y poco frecuentado, con un pequeño pueblo donde salir a pasear. 17 millas en un día no parece que sea nada estresante. Un poco de vela, un baño, siesta mas vela y paseo por la ciudad de turno.

20-07-2011 DE KAIDHARI A PORTO HELI 

La noche en el fondeo no ha sido demasiado buena. Una fiesta de algún tipo nos ha tenido escuchando una mala megafonía, fuerte y distorsionada a todos los borrachos del pueblo diciendo sus gracias en griego, intercalándose en música griega de actualidad, como si dijéramos las coplas que le gustan a la cantinera del Club de Benalmádena, Y suponemos que con sus mismas letras carcelarias.

Y es que hay un grupo de sociedad muy grande en el que, el que no ha estado en “la trena”, no es nadie importante. Da más lustres que ser bachiller. En fin, todo se andará. Hacemos una visita a la bahía de Kailadia o Quilada, que es un lugar donde duermen muchos barcos el invierno griego y astilleros con mecánicos y demás. Algo poco frecuente por estas aguas y que conviene conocer, que nunca se sabe.

La cierra una isla privada en la que incluso hay guardas de seguridad impidiendo fondear en sus alrededores, (En Scorpios, la de los Onasis se puede fondear). Incluso tienen un pequeño Ferry para transportar los coches desde el continente cercano.

En Kailadia el puerto estaba lleno de hélices de aerogeneradores. Desde luego nada que ver en dimensiones a los que llevo en el barco

Pasamos el resto del día en la tranquilísima ensenada cerca del cabo Korakas, pero el viento cambia de golpe y nos vamos a buscar refugio al seguro Puerto Keli, Cheli o Heli, que de todas formas está escrito.

Se trata de una ensenada natural, con fondos de 5 a 10 metros y con uno de los muelles más caóticos que recuerdo. En un muelle donde no hay electricidad ni agua compiten por el espacio todo tipo de embarcaciones de todos los tamaños, aplastando las defensas y entrecruzando las cadenas.

Enfrente del puerto numerosos barcos se mantienen “aparcados” atados a muertos de una forma relativamente ordenada. Aunque puedes amarrarte a alguna boya, a mí personalmente es algo que no me inspira ninguna confianza y prefiero hacerla algo más alejado y con mi ancla y cadena.

Y es que luego pasa lo que pasa. Durante la noche comenzó a soplar fuerte. Primero 25 nudos, luego 30….35…..40…..45. Y la mayor racha registrada de 48 nudos. Con fondo de 6 metros tenemos cuarenta y cinco metros de cadena en el fondo y conseguimos aguantar, eso sí. Toda la noche de guardia y rezando para que ninguno de los barcos que garreaban callera sobre nosotros y arrastrara con ellos nuestro fondeo.

Seis barcos acabaron embarrancados cerca de la orilla, y un catamarán de 50 pies, sacó los patines hasta la carretera. El catamarán en cuestión incluso llegó a rozarnos con las defensas en su carrera y afortunadamente no enganchó el muerto que arrastraba con nuestro fondeo.

Los que peor lo pasaron fueron los responsables de un grupo de barcos de una flotilla, estaban inicialmente todos amarrados entre sí, abarloados y con líneas a tierra. Las tripulaciones, muy inexpertas gritaban histéricas y desesperadas sin que nadie pudiera hacer nada. El “reef” creado por el viento daba olas de casi un metro inutilizando las auxiliares. Y muchos barcos estaban con el motor avante para aguantar. Los monitores de la flotilla se portaron fenomenalmente y de forma muy profesional, consiguiendo dejar fondeados los 10 barcos en aguas libres. A las siete de la mañana dejó de soplar. Nos había rozado el Meltemi que en Cicladas llegó a los 67 nudos de viento.

CONTINÚA EN LA BITÁCORA DE BENALMÁDENA A GRECIA IX PARTE

Deja un comentario

Disculpa, debes iniciar sesión para escribir un comentario.