De Benalmádena a Grecia VI Parte

FICHA DE LA BITÁCORA



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Cuaderno de bitácora

07-07-2011 De Pylos a Methoni 

De nuevo tenemos un día plácido de navegación a vela, esta vez muy lento, pues necesitamos casi tres horas para llegar a uno de los fondeos más bonitos de nuestro viaje. Pero no queremos fondear ya a las 11 de la mañana y nos vamos a ver algunos de los lugares que nos ha pasado nuestro amigo Fernando del yate Ralip V, un buen conocedor de estas aguas.

Las calas de Longos y Kolibri son nuestro destino para darnos un baño pero con diferente resultado. En Longos han colocado piscifactorías y como en casi todos los sitios donde miles de peces se dedican a comer, engordar y defecar, el agua está bastante turbia y la substancia en suspensión es muy sospechosa. Por otra parte toda la cala huele a la harina de pescado triturado con que lo alimentan. Una lástima pues la cala es en sí muy bonita y tranquila.

En Kolibri fondeamos en una playa junto a unas formaciones geológicas de estratos sedimentarios muy poco compactados y que parecen desmoronarse con frecuencia. De hecho todo el acantilado está formado por rocas peladas, en las que aún no ha dado tiempo a formarse las incrustaciones de algas y demás que conforman habitualmente, con mejor o peor fortuna las costas del mediterráneo.

Ya por la tarde volvemos a la ensenada de Methoni y nos vamos a dar una vuelta por el castillo a ver la puesta de sol

El castillo, que por horario solo podremos visitar con más detenimiento en la mañana siguiente, es una construcción de la época de dominio veneciano. Uno de los juegos en esta construcción es localizar todos los leones que en forma de bajo-relieves llenan sus paredes. En el interior se hacen trabajos de restauración bajo la atenta mirada del escalafón de Comisario político->Director técnico->Responsable municipal->Director de excavación->Ayudante de dirección->Encargado de obras.->”Currante”

El currante se limita a, con ayuda de la alta tecnología que le proporciona una paleta de albañil, recolocar unas piedras caídas del forro de la muralla. Naturalmente, falta todo lo que estaba construido en madera y la verdadera atmosfera que debía haber en esa gran explanada que encierra la fortaleza. Bueno, es que ya conocéis mis teorías sobre conservación de patrimonio.

De todas formas el paseo por sus piedras es agradable, no hay apenas gente y está todo bastante intacto. La torre que está construida en el final del espigón, cárcel y lugar de vigilancia es muy indicativa de la importancia que debió de tener esta plaza para el control del paso por el Peloponeso del enemigo por excelencia de estas aguas. Los turcos

Un pueblo muy limpio y de personas muy amables se encuentra en las inmediaciones de la Playa, y nos da la sorpresa de que incluso existen varios supermercados muy surtidos entre ellos un Carrefour´. Y varias construcciones típicas de la Grecia de hace algunos años, que sin llegar al glamour de sus ruinas arqueológicas, nos dan una visión muy directa de cómo viven estas gentes en un sitio tan apartado de los centros de poder del país.

Hay que pensar que estamos en el Sur y a la altura de Almería o Cádiz, pero en un país de seis millones de habitantes. Apenas encuentro gente que hable inglés y es difícil hilar una conversación. Volvemos al barco que sigue reposando en esa balsa de aceite que es esta ensenada, dudando en si quedarnos unos días en este sitio, tan tranquilo, tan acogedor. Empezamos a pensar que Creta va a necesitar otro año. Dormimos como lirones.

08-07-2011 de Methoni a Koroni 

Nos despedimos de Methoni, después de dar una vuelta pausadamente a las ruinas del castillo y de seguirla tradición de encontrar la mayor cantidad de leones alados, símbolo de las ciudades venecianas del pasado. Tengo contabilizadas 17 fotos diferentes, pero parece que me he quedado corto y hay muchas más.

Pero no es una despedida para siempre, Lo que llevo visto y sentido del Peloponeso me hace sentir que son aguas a las que volveré cuantas veces me lo permitan tantas y tantas amarras como se van tejiendo en contra mía. Muchas de ellas creadas por mí mismo y los errores cometidos en años anteriores, que son muchos. Unas veces por omisión y otras por acción, pero la mayor parte de ellas por exceso de confianza en la palabra de compromiso de los demás, a las que he dado siempre el mismo valor que a la mía.

Es una puerta que haré todo lo posible por que no se cierre, pues si así lo hace aunque siga vivo, será el final de mi vida. Y que nadie se extrañe de estos comentarios. Voy narrando un viaje, mi viaje, y estos pensamientos y sensaciones forman parte del mismo y con las luces y las tinieblas, toman diferentes matices y a veces se llenan de contrastes y a veces los bordes quedan matizados y a veces delante de mi veo calmas y a veces tempestades.

Pero héteme aquí (La que me ha liado Psilicosis con lo del acento en la palabra “mas”) narrando lo pasado y no haciendo ficción de lo por venir y…Subida fuese el ancora iniciamos singladura en demanda de la punta de Akritas con Céfiro soplando,  a ratos burlón, sobre la popa de nuestra nao y llegando endella, después de gobernalla, a la rada de Koroni.

El puerto es muy pequeño y está ocupado por infinidad de pequeñas embarcaciones locales y un nido de araña de cabos y amarras y boyas sueltas que hacen poco aconsejable meterse en camisas de once varas. Así que fondeamos frente a los muelles del pueblo donde la profundidad de las aguas es de menos de un metro, pensando en salir a dar un vistazo por la tarde- noche con el fresco.

Pero hay un aumento del viento y tal como indica nuestra guía el fondo no es un buen tenedero, pues hay mucha piedra suelta y golpe a golpe vamos  garreando hasta que conseguimos que se clave en el fondo. La ausencia de calma en el viento no nos deja tranquilos como para saltar a tierra y permanecemos todo el día en el barco con las alarmas de garreo puestas y un par de marcas por si las moscas.

Lamentamos no poder acercarnos a la panadería que nos han recomendado (y eso que en general el pan es muy bueno en Grecia) como una de las mejores y donde hacen unas hogazas de pan de las que duran muchos días. No es problema. Hay mucho que leer y mucho que escribir. Al final el viento cae por completo y dormimos sin ningún sobresalto.

09-07-2011 De Koroni a Kalamata 

De Koroni cruzamos a Kalamata a la búsqueda de una marina donde pasar el sábado y domingo para ver la carrera de fórmula I a las que somos aficionados. Ni la marina, donde nos atienden fenomenalmente, ni Kalamata, una gran ciudad (mejor una ciudad grande) tiene para nosotros otro atractivo que la conexión a agua y electricidad que nos permitirá hacer la colada a fondo y pasear largo y tendido.

En las cercanías del puerto hay un parque en que se ha instalado un museo del ferrocarril, desgraciadamente tomado por los grafiteros que han dejado poco hueco sin cubrir. Me sorprende que sea considerado arte algo que para expresarse empieza por destruir, así como que gente que cubre con sus rebuscadas caligrafías cualquier superficie luego se respetan entre ellos sin que jamás se le ocurra a otro grafitero cubrir el grafiti de un colega.

Me apetecería en venganza coger un bote de pintura y embadurnar sus firmas, al estilo de como se deformaba la palabra PUTA de los primeros grafitis de la dictadura hasta transformarlo en BOTA o RUTA o  XXXX. En fin, dejemos que el tema sea tomado por los “agentes del orden” si es que nos queda de eso en nuestra sociedad decadente y enferma terminal.

El museo para mí ha sido un encuentro agradable y me recordó mi afición a los trenes en miniatura y mis maquetas en los que malgasté mucho dinero, en cuanto lo tuve, para mitigar ese hambre de niño que sueña ante los escaparates de las jugueterías mientras arrastra una locomotora de lata que solo tiene para desplazarse la cuerda de esparto (Aún le faltan años, incluida la mili des informadora, para saber lo que es un cabo).

Sorprende de Kalamata el que al llegar a la calle comercial, están todas las grandes firmas de la moda en sus lujosas tiendas. Pero yo prefiero quedarme de esos días con el regalo del museo del ferrocarril.

11-07-2011 Kalamata a Limeni-Karavossios 

El día 11 de julio, como todos los años hasta donde me llega la memoria, tengo que cambiar un dígito de mi edad legal. Así que ya he llegado a los 66 años, sin jubilarme, ni ganas de hacerlo a pesar de mi continuo trato con la administración pública, que me ha dejado mal sabor de boca, incluso nauseas muy profundas cuando pienso en mi hermana biológica, que ha encontrado en su prepotente cargo público el caldo de cultivo para pasar de lo mejor de mi primer apellido a lo peor del segundo. Afortunadamente por esa rama no se perpetúa mi apellido, – incluso se diluirá más aún en una descendencia tan falta de moral como de espermatozoides –  un apellido que lleva por lema:

 “Et si oportuerit, memoriam tuam non te negabo”

Desde Kalamata salimos recorriendo la costa en un mar en calma total acercándonos a todas las ciudades, pequeños puertos y playas que vamos encontrando. Es aquí y en este trayecto cuando escribo sobre la sensación que me ha dado el Peloponeso, y que hoy, unos días más tarde se ha confirmado y reafirmado. El paisaje va cambiando progresivamente y desde la garganta de Kardamila, paraíso de los senderistas, a las peladas montañas de Limeni son un placer para los sentidos.

El estado de la mar nos permite acercarnos a la costa y a pesar de que no hay buenos tenederos para fondear (Mucha piedra suelta) nos permite encontrar algunas cosas curiosas, como las fuentes de aguas dulces de Levktron en medio del mar. Lo curioso es que cuando pasas por ellas notas la pérdida de flotabilidad y como si el barco se hundiera en el agua.

Pueblos y playas se suceden con una invitación permanente a buscar alojamiento en ellas. No quiero volver a insistir sobre los sentimientos que me está causando el Peloponeso. Ahora es solo el tiempo de las imágenes.

Tranquila Trachilas.

Y unas millas más al sur, cambia el paisaje y todo se vuelve piedra. Los pueblos pierden los colores y todo se mimetiza en piedra. Al llegar a la ensenada de Limeni empiezan a aparecer una especie de fortificaciones, que no son otra cosa que “resort´s” de vacaciones, con casas económicas y ecológicas de adaptación al entorno y construcción en ladera de mucha pendiente.

Y reinando junto al mar Puerto Limeni, con su aspecto de castillo de Lego y su Wopo-Taberna (Taberna de Pescado) que nos ha sido altamente recomendada por nuestro guía en estas aguas, nuestro amigo Fernando.

Lamentablemente las condiciones de viento hacen inviable el fondearnos cerca de la taberna, donde además hay muchas líneas sueltas y bollas de amarre de particulares así que nos adentramos en la bahía y terminamos fondeados en la playa de Karavossios, a pesar de que había sitio en el pequeño muelle existe y por donde salimos con la auxiliar. Y ahí salimos a cenar y celebrar este día tan singular y especial de mi cumpleaños y que por una vez justifica la fotografía del encabezamiento de esta entrada.

CONTINÚA EN LA BITÁCORA DE BENALMÁDENA A GRECIA VII

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